En las políticas de todo tipo hay una cosa que no entiendo, y es ese gusto arraigado de tratar un síntoma como una enfermedad.
Pongo dos ejemplos, para que la gente no se me cabree uno de cada ideología política actual:
Impuestos más elevados a los ricos: Las políticas socialdemócratas, defienden desde un inicio, y como base de su ideología, acabar con la sociedad de clases, hacer a los ricos menos ricos y a los pobres menos pobres, hasta ahí todos de acuerdo. El problema está en la solución que se plantea: Subir los impuestos a los más opulentos, y reducírselos a los más necesitados. Esto como medida temporal está bien, parece justo, para poder vivir en un mundo donde como decía Rousseau "Ningún hombre sea tan opulento como para poder comprar a otro ni ninguno tan pobre como para necesitar venderse". Pero el problema reside en que la idea contradice el principio de igualdad que tanto defienden las sociedades demócratas, por el cual todos deberíamos pagar los mismos impuestos, pero no es así, y no solo eso, sino que la población, digamos, proletaria pide que esto se acentúe hasta abolir la sociedad de clases como se pretende. Sinceramente a mi esto me parece tan estúpido como atiborrarse a usar el inhalador para intentar curar el asma. Porque sería hasta contraproducente: Si a los pudientes les arrebatas el dinero y las posesiones sobrantes para repartirlas entre la población carente acabas con las diferencias económicas, muy bien pero, ya nadie más va a querer ser rico, por el simple hecho de que no puede, y como en toda sociedad humana hay vagos y vividores a costa de los demás, esto enfocaría la economía nacional a un retroceso impresionante, alienando a los trabajadores y sosteniendo a los desidiosos. El problema no reside en quién tiene más dinero, sino en porqué lo tiene, y como alguien que no lo tiene puede llegar a conseguirlo, y así igualar las oportunidades de ambos, e intentar conseguir, que el esfuerzo propio se transforme en esfuerzo colectivo.
Políticas antiinmigración: Últimamente están ascendiendo en las elecciones de las naciones de Europa los partidos xenófobos y de extrema derecha, es un claro ejemplo de el rechazo que se esta teniendo por parte de la población hacia los inmigrantes y extranjeros a los que se les atribuye el problema económico que últimamente arrastra el mundo desarrollado. A consecuencia de esto se están tomando una serie de medidas antiinmigración como por ejemplo cerrar las fronteras. Bien, esta es otra medida que para la gente puede resultar necesaria, incluso hasta justa, personalmente no la defiendo. Pero independientemente de eso este tipo de partidos no lo defienden solo como una medida temporal, sino como un método para acabar con la injusticia (dicen ellos) de que se les quite el trabajo a los ciudadanos y se empeore la economía. Expertos han demostrado que no perjudican la economía, sino todo lo contrario normalmente la alzan, ya que pagan impuestos (en caso de inmigrante ilegal, impuestos indirectos). Realizan trabajos muy poco remunerados pero necesarios, y suelen ser de una edad de aproximadamente 30 años por lo que tapan el agujero de población activa que existe debido a la actual inversión de la pirámide de población. Pero si aún así toman la inmigración como un problema, cerrar las fronetras es un método sintomático: evitas que entren, pero no que quieran entrar. Porque las causas que les impulsan a salir de su país siguen existiendo, y no dejarán de existir. Es lo que filosoficamente se dice como que han convertido un medio en un fin, creando así una injusticia contraria a lo que defiende un gobierno democrático. A continuación os dejo las dos partes de un video que explica las razones de las migraciones.
“Pero el problema reside en que la idea contradice el principio de igualdad que tanto defienden las sociedades demócratas, por el cual todos deberíamos pagar los mismos impuestos…”
La idea de justicia defendida por las sociedades democráticas no es correctiva, no es dar (quitar) a todos lo mismo. Tratar de forma distinta lo que es distinto también es justicia. Concretamente, una asignación de impuestos directamente proporcional a la renta no me parece una ofensa a los valores de justicia de las democracias; más bien al contrario: las personas no son iguales desde el momento en que nacen, no podemos esperar lo mismo de todas ellas.
Con todo, las medidas socialdemócratas de las que hablas son poco más que populismo barato. El comunismo hace tiempo que ha muerto. El sueño de igualdad murió con él. La sociedad de hoy en día aspira al trato preferente, no al trato justo. Yo no quiero ser igual que el de al lado, yo quiero ser mejor. Y viceversa: yo no quiero que el otro sea mejor que yo, por eso no nos gustan los ricos.
justo por eso, el primer objetivo de una sociedad socialdemocrata es ofrecer las mismas oportunidades a todo ciudadano, que lo que marque esa diferencia (que siempre va a existir) sea el esfuerzo, no otro tipo de condiciones, como podria ser la herencia (ya sea de dinero o de el poder de los medios de predccion)o la suerte (en tanto y cuanto se pueda evitar, como por ejemplo quitando la loteria, que no es mas que una compensación ilusoria a las desigualdades de clases y el "facil" transito entre ellas) , una vez alcanzado ese estado, el hecho de que al que más se haya esforzado (por lo que tiene más poder) se le impongas mayores impuestos no me parece una idea muy justa... o al menos no de facul jutificación
“Pero el problema reside en que la idea contradice el principio de igualdad que tanto defienden las sociedades demócratas, por el cual todos deberíamos pagar los mismos impuestos…”
ResponderEliminarLa idea de justicia defendida por las sociedades democráticas no es correctiva, no es dar (quitar) a todos lo mismo. Tratar de forma distinta lo que es distinto también es justicia. Concretamente, una asignación de impuestos directamente proporcional a la renta no me parece una ofensa a los valores de justicia de las democracias; más bien al contrario: las personas no son iguales desde el momento en que nacen, no podemos esperar lo mismo de todas ellas.
Con todo, las medidas socialdemócratas de las que hablas son poco más que populismo barato. El comunismo hace tiempo que ha muerto. El sueño de igualdad murió con él. La sociedad de hoy en día aspira al trato preferente, no al trato justo. Yo no quiero ser igual que el de al lado, yo quiero ser mejor. Y viceversa: yo no quiero que el otro sea mejor que yo, por eso no nos gustan los ricos.
justo por eso, el primer objetivo de una sociedad socialdemocrata es ofrecer las mismas oportunidades a todo ciudadano, que lo que marque esa diferencia (que siempre va a existir) sea el esfuerzo, no otro tipo de condiciones, como podria ser la herencia (ya sea de dinero o de el poder de los medios de predccion)o la suerte (en tanto y cuanto se pueda evitar, como por ejemplo quitando la loteria, que no es mas que una compensación ilusoria a las desigualdades de clases y el "facil" transito entre ellas) , una vez alcanzado ese estado, el hecho de que al que más se haya esforzado (por lo que tiene más poder) se le impongas mayores impuestos no me parece una idea muy justa... o al menos no de facul jutificación
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