La "Democracia" Española

¿Cuales son los puntos más básicos de cualquier democracia?

  1. Voto universal: Es decir que todos los ciudadanos puedan votar y además que el voto de cada ciudadano cuente lo mismo que el de cualquier otro. Esto en nuestro país, España, solo se cumple el primer punto, ya que la ley electoral (ley D´Hond) hace que tu voto, dependiendo de a quién votes y donde vivas valga más o menos. Un ejemplo de los efectos en las últimas elecciones Ley electoral en España
  2. Estado de Derecho: Igualdad de la ley para todos. No se cumple, no ya por la manipulación que pueda haber sobre el sistema judicial, o en la mala redacción de las leyes. Sino que ya desde la base de la "democracia" española  (la constitución) hay dos grandes fallos: La monarquía, es decir una familia que por el simple echo de ser "Hijos de ..." ya tienen más derechos que el resto de Españoles. Y que existan indultos es decir que para algunos elegidos a dedo por el gobierno pueda saltarse las leyes que quieran es una vergüenza para cualquier país con expectativas democráticas.
  3. División de poderes: Para evitar que haya quien pueda nombrarse  juez, jurado y verdugo como se dice popularmente, los pensadores ilustrados propusieron que los tres poderes que otorgaría el pueblo a sus representantes no los convirtiesen en dictadores electos. Para que haya separación de poderes implica que ninguno de los órganos tenga el mínimo poder sobre el otro.  Y así poder evitar un absolutismo del cual la ilustración se quería desprender. Es decir que una democracia tenía que ser algo más que elegir a un dictador cada 4 años. Por ello se propuso una separación de poderes. Hay 3 grandes poderes: Ejecutivo, legislativo y judicial. (Para más información División de poderes, Wikipedia ). 
En España el poder ejecutivo es directamente elegido por el poder legislativo por lo que no hay la más mínima división entre ambos. Además el gobierno puede sacar lo que se llama un "Decreto Ley" que no es más que el poder ejecutivo dicte una ley (que no es su función) sin que el poder legislativo tenga poder para decidir nada. ( El País: Rajoy ha aprobado 20 decretos y solo ha tramitado cinco como proyecto de ley ) También el gobierno tiene poder para indultar, es decir que se puede pasar la sentencia de un jurado por el forro. Para muestra un botón: http://politica.elpais.com/politica/2012/12/01/actualidad/1354397663_879441.html
El poder legislativo elige a la mitad de los jueces del tribunal constitucional, que el es órgano máximo de justicia en España (http://elpais.com/elpais/2001/10/01/actualidad/1001924220_850215.html )

Ahí os lo dejo, otro día ya trataré como debería cambiar la "democracia" Española para ser una democracia al estilo ilustrado.

Universitarios Uníos

 El conocimiento no es es un archipiélago de islas aisladas, separadas unas de otras, sino que es una unión de todas ellas formando un gran contiene, al estilo de la antigua Pangea, donde las únicas divisiones posibles serían meramente artificiales, cual frontera entre dos países. Puede que cientos de años atrás la existencia de estas divisiones no solo pudiera haber sido útil, sino incluso podría haber llegado a parecer real. Pero el avance de la tecnología y del conocimiento, han debilitado esa creencia y han fusionado las diferentes disciplinas involucrando unas con otras hasta el punto de crear campos del conocimiento muy diversos.
Todas las ciencias buscan en base lo mismo, la verdad: Unos en lo vivo, otros en lo inerte, unos en la naturaleza más lejana al ser humano y otros en el propio  Hombre. Pero la ciencia no solo tiene que estar unida en la teoría, sino también en la práctica, en la investigación y el desarrollo, en las aplicaciones y en la trasmisión de los nuevos descubrimientos.
 Pero jamás debemos olvidar que no solo los científicos son importantes para la ciencia:
¿De que sirven los nuevos conocimientos  si no hay maestros que se los enseñen a las nuevas generaciones? ¿Y que sería de la ciencia sin los grandes filósofos estudiosos de la epistemología? ¿Como podría desarrollarse la ciencia en una sociedad desectructurada y caótica?
Pero hay un axioma que está por encima todo eso, y es que la verdad no puede ser exclusiva, la verdad ha de estar abierta a toda la población, independientemente de su situación económica política y social y si no se cumple esto, todo el esfuerzo de la ciencia será en vano. Ya que la ciencia es el estudio de la verdad universal, también universal debe de ser el derecho a conocerla. Y esta es, y ha de ser siempre, la labor de la universidad pública.
Tristemente parece que hay poderes en este país que no lo ven así. Y lo demuestran cuando intentan subordinar el conocimiento a la rentabilidad económica, lo demuestran cuando proclaman que el único conocimiento útil es aquel que nos puede suponer un retribución, lo demuestran cuando nos sugieren que estudiemos aquellas carreras que nos puedan dar un trabajo y no aquellas que nos gustan, lo demuestran cuando permiten a las empresas tomar decisiones sobre la universidad de acuerdo a sus intereses y lo manifiestan en forma de anteproyectos de ley o ruedas de prensa.
Por tanto hago a un llamamiento a todos los campos del conocimientos, a todas las Universidades y a sus universitarios a que se unan: Por el progreso y la defensa, tanto de la investigación, como del conocimiento, y la universidad. Y más aún en estos tiempos que estamos sufriendo el desmantelamiento y el recorte por parte del gobierno en campos tan importantes para nosotros como son la inversión I+D+I y la educación pública.

¿Como joder una investigación en 10 lineas?

Estoy harto de ver teóricos hacer un magnífico trabajo de crítica y argumentación, y que acaban siempre metiendo la pata en  en la concusión. Miles de teóricos se han echado a perder, y han echado a perder sus teoría o a quien las seguía por el simple hecho de que la solución al problema que criticaban o la conclusión al estudio que habían hecho, era erróneo.
Hay muchísimos ejemplos, pero como siempre los más graciosos son los creyentes, tanto creacionistas como no, que usan estudios científicos para ratificar sus teorías (no creo que haga falta poner ejemplos).
Con esto solo os quería decir una cosa: hacen falta muchos estudios y mucho trabajo para poder sacar una conclusión relevante, es decir, que nadie  haga un estudio de 2 páginas y crea que ha creado una nueva teoría del universo.
De los estudios científicos hay que sacar una conclusión directa, no decir más que lo que el experimento propone. Os voy a poner un ejemplo: Linneo, una de las figuras más importantes en la clasificación de animales y plantas (zoología y botánica), escribió grandes publicaciones de sus estudios, pero en uno de ellos no pudo evitar intentar sacar una conclusión que no venía aportada por hechos científicos. Si no recuerdo mal la frase era algo así: "Debido a su aspecto desagradable, su costumbre de vivir en sitios oscuros y húmedos, y su no mejor tacto y textura, Dios creó pocas especies de Salamandras y por eso son tan difíciles de encontrar" (no es una frase literal). Estoy seguro que Linneo hizo un estudio genial sobre las salamandras, pero sacó una conclusión que no venía ofrecida por sus estudios sino por una creencia personal, y por ello metió la pata. Pero Linneo no fue el único, ojalá. Grandes y pequeños científicos han metido la pata a más no poder:

"¡Máquinas voladoras más pesadas que el aire es imposible!"— 1895, Lord Kelvin, Presidente de la Sociedad Real Británica. —

"¿Quién diablos quiere escuchar a los actores hablar?"
—1927, Harry M. Warner, Presidente de Warner Brothers.—

 "Apenas la Exposición Universal de París cierre sus puertas, la luz eléctrica se terminará y no volveremos a oír hablar más de ella." Erasmus Wilson, profesor de la Universidad de Oxford, 1878

 "Yo pienso que la demanda mundial de ordenadores no excederá a cinco máquinas." John Thomas Watson,

 "El caballo permanecerá, ya que el coche no es más que una novedad sin futuro, un capricho" Henry Ford

Pero que no se puedan sacar grandes conclusiones de un solo hecho científico no significa que no se puedan sacar conclusiones importantes de la ciencia, me explico: Hoy hay millones de artículos científicos publicados, y cada día se publican muchos más. sacando solo las conclusiones exactas de cada trabajo podemos llegar a una serie de conclusiones increíbles, e impensables hasta para el pobre Linneo. Teorías como el Big Bang o la evolución son la consecuencia directa de miles o millones de pequeños o grandes artículos científicos. Así que amigos mios publicar, y no saquéis conclusiones precipitadas, que para todo hay explicación, solo requiere tiempo y esfuerzo.

Gran articulo de Francisco Garrido.

Sobre el creciente prestigio social de la ignorancia.

http://www.paralelo36andalucia.com/sobre-el-creciente-prestigio-social-de-la-ignorancia/

Nunca  en la historia de la humanidad, la ciencia y el conocimiento habían jugado un papel  tan poderoso. La  ciencia y la tecnología son hoy una de las principales fuerzas productivas. Los progresos en el volumen de  conocimiento, en su  almacenamiento y en su transmisión  son vertiginosos. Sabemos hoy mucho más sobre los reptiles o sobre las células eucariotas que lo que sabíamos hace unos siglos sobre todo el universo. Disponemos de más información sobre el SIDA que  la  información  que la  medicina acumulaba hace cien años sobre la totalidad del  organismo humano. Cualquier niño o niña (y que esté disponible para los dos es también un logro muy importante) tiene en su teléfono móvil más datos que los que se podían encontrar en mil bibliotecas de Alejandría. Y todo eso al alcance de la mano y de modo cuasi instantáneo.
 La ciencia y el conocimiento en general ha sido siempre un bien precioso y preciado para la izquierda. El movimiento obrero o el movimiento feminista hicieron de la inclusión de los trabadores y  trabajadoras  y de las mujeres en el mundo de la cultura y de la ciencia un objetivo cardinal. Enseñar a leer y escribir a los jornaleros era lo que hacían los anarquistas por los cortijos andaluces. Los ateneos populares, las escuelas libertarias, los círculos culturales de mujeres, las casas del pueblo eran focos de cultura y formación social. El mismo Einstein dejo claro en numerosos escritos la “afinidad natural” entre el socialismo y la ciencia. Marx  y Engels hablaron  de socialismo científico. Darwin tuvo una implicación muy fuerte desde su juventud en la lucha por la abolición de la esclavitud. Kropotkin todavía hoy es citado por la biología evolutiva  como antecesor en los estudios sobre la cooperación en el  mundo animal (incluido el humano).Para un trabajador socialista o anarquista un libro era una biblia, un maestro un santo y un científico un sabio. Conocí hace años a un viejo militante comunista castellano que solía proclamar, con tono grave y decimonónico, la siguiente definición, no exenta de una tierna cursilería,  de comunismo: “ Una sociedad será  comunista cuando los trabajadores discutan en las  asambleas de fábrica  sobre la estructura del átomo”. Tal era el prestigio que tenia la ciencia entre la izquierda, en unos momentos en que su poder de transformación es muy inferior al actual.
Contra este afán por conocer de los  explotados y explotadas se enfrento siempre la oposición de las clases dirigentes, empeñadas en mantener a las gentes en la ignorancia y en las tinieblas del oscurantismo religioso. Como los Taliban  hacen hoy con las mujeres afganas, la iglesia, la monarquía o el franquismo condeno al ostracismo cultural y al analfabetismo científico a millones de personas. La escuelas, y no digamos la universidad, eran cotos vedado para las clases populares y las mujeres. Leer, dialogar, experimentar, observar  o  simplemente pensar ha sido en España siempre un deporte de alto riesgo que te podía conducir a las mazmorras o a la hoguera inquisitorial. Como dijo el fundador de la Legión española, Millán Astray :”Cuando oigo la palabra cultura me echo mano a la pistola”.
 Por eso me asombra el afán que tienen muchas personas de la izquierda actual  de autoinculparse de ignorantes. Cuando más podemos saber menos queremos pensar, como si todos no tuviéramos los mismos ojos, los mismos cerebros y el mismo Google para aprender. He participado en asambleas de organizaciones progresistas donde había gentes que  presumía de no tener ni idea, y de no querer tenerla. Las redes sociales son un hervidero de frases hechas, de corte new age,  y de informaciones  falsas tipo “Bin Laden está vivo y trabaja en el Mercadona de Montequito, que me lo ha dicho un amigo de mi primo que lo vio”. Muchos dicen descreer de un solo Dios y se apuntan a creer en muchos dioses como sin tener muchas creencias falsas fuera mejor que tener sólo una. Una chica se desnudo el 25 S y  dice  que le rezó a ISIS (por lo visto la Virgen del Carmen se le  quedaba  antigua).  Las profesoras y los profesores de primaria y secundaria tienen que sufrir a diario el ninguneo, cuando no el desprecio, de padres  zoquetes que se vanaglorian de su incultura  y que adoran a Cristiano Ronaldo o siguen con devoción a Belén Esteban. La investigación de base en matemáticas o biología de sistemas, por citados dos ramas, se enfrentan a diario a la estúpida, por chulesca,  pregunta : “¿y esto para que sirve?, mientras ven como se les recortan medios y recursos sin que a casi nadie le parezca mal. Cualquier explicación conspiranoica tiene mucha más credibilidad que una explicación científica rigurosa. Y así podíamos ir desgranando un  sin fin de datos y experiencias. Seguro que cualquiera de ustedes que lee este post, tienen otras muchas anécdotas que sumar a estas. El “ascenso de la insignificancia” que describió Castoriadis y el “asalto a la razón” de Luckas han confluido en una nueva versión posmoderna: el prestigio social de la  ignorancia. Una edición más del uso del  irracionalismo idealista como arma de engaño y alienación masiva. Sólo por la violencia (forma antigua)  o el engaño (forma posmoderna) se puede conseguir que la gente actúe contra sus propios intereses y en beneficio de una minoría cruel y avariciosa.
 Es curioso ver como se llega  a interiorizar como “naturales” y “espontáneos” conductas y discursos que vienen de lejos, como este  “orgullo ciudadano de la  ignorancia”. Ese  “prestigio social  de la ignorancia “, lleva a  situaciones tan ridículas como la de aquellos que se hacen pasar por ignorantes, aunque no lo sean, por la supuesta legitimidad que eso otorga a su discurso. Esto es algo muy del Tea party  americano donde se deplora a los “cabezas de huevo” (como decía Reagan)  y se alaba  la ignorancia popular de Sarah Palin. Los que han diseñado esa cultura del “orgullo ignorante” no son precisamente ignorantes. Es la nueva forma de prohibición social de la cultura que  ahora toma, como todo en el capitalismo del  consumo de masas, la forma  de autoprohibición.  Ya no hace falta que ningún cura o militarote nos saque la pistola  cuando escucha la palabra cultura, nosotros mismo la cogemos y nos suicidmaos. ¿Al fin  y al cabo, como en el chiste, no es ese  el objetivo de toda mafia; que el asesinato parezca o un suicidio o un accidente? Y esto es lo que está pasando  con este creciente prestigio social de la ignorancia: un suicidio cultural inducido por aquellos a los que les interesa que la ciencia sea  solo tecnología aplicada al servicio del mercado capitalista.
En el nuevo espíritu del capitalismo, que tan bien analizaron Boltanski Y Chapella, la  participación “voluntaria” de los explotados en su propia explotación es imprescindible. Por ello la importancia  que el capitalismo cognitivo cobra es muy relevante. El objetivo ya no es construir una ideología religiosa o política alienante que justifique la dominación y la explotación; sino  la ausencia de ideología, la dispersión infinitesimal del significado  social, la satisfacción  patológica por la ignorancia, la ceguera  intelectual deseada. El capitalismo cognitivo no ofrece nada a cambio salvo la misma nada, la naturaleza nihilista (no saber, consumir) es la propia de la mercancía convertida en capital, cuya única regla es crecer y crecer en el vacío cada vez mayor  de la destrucción de los lazos sociales y del equilibrio ecológico. La verdadera ideología del neoliberalismo es  pues la “ignorancia voluntaria”.  Por eso el creciente prestigio social de la ignorancia  en esta crisis profunda ha de ser interpretado como  el ruido de fondo   que emite  el secreto y sigiloso avance de una fuerza que amenaza destruirlo todo.  ¡Sapere aude¡

Los sietes YO (El Loco)

En la hora mas tranquila de la noche, cuando estaba medio dormido, mis siete YO se sentaron a conversar en voz baja.

Primer YO: Aquí, en este loco, he vivido todos estos años sin tener otra cosa que hacer sino renovar su dolor durante el día y recrear su tristeza por la noche. No puedo soportar más tiempo mi destino y me rebelaré.
Segundo YO: Tu suerte es mejor que la mía, hermano, porque a mí se me asigno ser el YO alegre de este loco. Yo río su risa y canto sus horas felices, y con pies tres veces alados danzo sus más luminosos pensamientos. Soy yo quien debe rebelarse contra una existencia fatigosa.
Tercer YO: ¿Y que tendría que decir yo, entonces, YO amoroso, encargado de la antorcha ardiente de pasiones salvajes y fantásticos deseos? Soy yo, el YO enfermo de amor, quien se rebela contra este loco.
Cuarto YO: Entre todos vosotros, yo soy el más desdichado, porque nada me fue dado sino el abominable odio y el destructivo rencor. Soy yo, el YO tempestuoso, el único nacido en en las negras cavernas del infierno, quien debería protestar de tener que seguir al servicio de un loco.
Quinto YO: No. Soy yo, el YO pensante, el YO imaginativo, el YO hambriento y sediento, el  único a vagar sin descanso en busca de cosas desconocidas y de cosas todavía no creadas. Soy yo y no vosotros el que debe revelarse.
Sexto YO:¿Y yo? Soy el trabajador, el insignificante obrero que con sus manos pacientes y sus ojos anhelantes transforma os días en imágenes y da a los elementos amorfos formas nuevas y eternas. Soy YO, el solitario, quien debe rebelarse contra este inquieto loco.
Séptimo YO:Qué extraño es que todos queráis rebelaros contra este hombre por tener cada uno de vosotros un destino determinado que cumplir. ¡Ah, ojalá fuera yo como uno de vosotros y tuviera también un YO con un determinado destino¡ Pero no tengo ninguno, soy el YO sin ocupación, el que se sienta en silencio, vacío de tiempo y espacio, mientras vosotros estáis ocupados recreando la vida. ¿Sois vosotros o yo, compañeros, quien debe rebelarse?

Cuando el séptimo YO hubo hablado, los otros seis lo miraron apenados, pero no dijeron nada. Y cuando la noche se hizo más profunda, uno tras otro se fueron a dormir arropados en una nueva y satisfecha sumusión.
Pero el séptimo YO permaneció despierto, mirando la nada que está detrás de todas las cosas.

El gran discurso antisistema



Hubo un hombre llamado Galileo Galilei, dedicado al estudio, a horas encerrado viendo astros, sacando las conclusiones de su observación, que descubrió que la Tierra no estaba en el centro del Universo, que se movía, y por tanto, era el Sol el que ocupaba el centro y entorno al cual los planetas, y entre ellos la Tierra, giraban. Aquel descubrimiento se enfrentó a la verdad institucionalizada, del Vaticano, la Iglesia, las creencias populares del momento, y la insistencia en el mantenimiento de lo que él había descubierto, le costó ir a juicio.
Y frente al acusado, cómo podía pensar él que se había equivocado Aristóteles, como podía pensar él que las Sagradas Escrituras mentían. Cómo podía atreverse él, un ingenuo sabio, a pensar que había descubierto algo que fuese en contra de lo que el magisterio de la Santa Madre Iglesia venía diciendo hacía siglos. Y sobre todo, es que acaso el pueblo no aclamaba contra aquel que se atrevía a poner en duda la centralidad del planeta Tierra… Las presiones son tremendas, tiene casi que abjurar. Pero en un momento, en la rebeldía última, y musitando casi con una sonrisa, a lo Saramago, suave pero firme, dice en el italiano natal: E pur se move… (y sin embargo se mueve). Porque los cálculos matemáticos, porque las observaciones, porque el ejercicio de la razón, porque lo que sus ojos estaban viendo noche tras noche, le estaban demostrando que era la Tierra la que se movía.
Pues bien, estamos hoy en la España de 1999, en la Europa de 1999 y en el mundo, en un momento en el que en otras ocasiones de la historia, las sociedades han tenido que escoger un camino u otro. O seguir en la resignación o plantar cara. La resignación es un producto que, como cualquier droga, duerme a la gente, duerme su conciencia. La resignación es como la morfina, la cocaína o la heroína. La resignación es producto de muchas causas. Yo voy a enumerar unas cuantas. La resignación es hija de ese discurso totalizador, cual si fuese una nueva religión. No hay más verdad que la competitividad, no hay más santos ni más poderes que los mercados, la economía tiene que crecer constantemente.
¡No hay más verdad que la competitividad, no hay más santos ni más poderes que los mercados!
No importa que se contaminen las aguas, que se contaminen los ríos, los mares o los aires. Competitividad, crecimiento sostenido, y los mercados. Eso es lo único que importa. Su poder no puede ser contestado, y además, la existencia de las propias sociedades nos demuestra que esto es lo que produce bienestar. Y no importa que las personas de la calle vean que ese bienestar no le ha llegado al hijo que tiene que ir a la empresa de trabajo temporal, que le cobra el 40% de la nómina por colocarle en una empresa.
No importa que la persona que todavía tiene una pensión que no llega al salario mínimo interprofesional y está casi a la mitad, 60.000 y pico de pesetas, la mitad de eso, a veces no llega. No importa el paro de aquel que entró en los 45 años, no importa que la mujer, madre y esposa pero que además tiene que trabajar, no cobra lo mismo, igual que el hombre, haciendo la misma tarea, violando artículos enteros de la Carta fundacional de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y texto de la Constitución Española. No importa, porque le están diciendo que no hay más bien que la competitividad, lo bien que vivimos, lo bien que vamos, los datos, las cifras… No importa que la gente vea o no quiera ver en su entorno y a su alrededor, hechos que están contradiciendo ese mensaje. Porque para que no se vea, o para ser menos hiriente, hay sucedáneos. Ahí tenéis la televisión, fútbol, mucho fútbol, más fútbol que en épocas anteriores de la historia de España. Ahí tenéis concursos degrandantes que no alimentan la razón, el estudio, el análisis. Ahí tenéis la vida de los personajes populares que se diseccionan y se abren para que atisbemos, como si fuéramos aves carroñeras, y olvidando el entorno que tenemos, entremos en lo que ocurre en sus alcobas. Ahí está toda la literatura de evasión, para que la gente no vea y confunda su existencia real, con la existencia que le ponen en las pantallas o en los informativos. Para que ocurra aquello que tantas veces digo de la viejecita, que al final del siglo XIX estaba vendiendo cerillas, a la puerta del Palacio de la Ópera de Madrid, en un mes de enero a las dos de la madrugada, aterida de frío, y envuelta en una toquilla vendiendo cerillas para poder subsistir. Y cuando entraban hombres y mujeres envueltos en armiños, en capas, con lujo, con joyas, decían qué bien vivimos en Madrid. Un caso de alienación, un caso de suplantación, un caso de drogadicción. La imagen, lo bien que vivimos, las historias de alcoba, las revistas de corazón, las frivolidades, que hacen olvidar lo que ocurre diariamente, o si se ve, se eleva a otra categoría, como si no fuese lo real.
Resignación, además, porque el discurso oficial que baja desde muchos sitios, baja desde los poderes públicos, baja desde las sentencias de los tribunales, desde las cátedras, desde las clases de EGB donde el maestro de escuela va inyectando ya unas determinadas ideas. Baja desde la televisión, y desde los medios de comunicación. El discurso de que no hay otra salida, esto es lo único posible. Y si no fijaros, estamos mal, pero peor estaban en el muro de Berlín. Y cuando ya se acude a hablar del muro de Berlín es porque no se tienen razones y hay que decir mira qué mal fueron aquellos, porque es la única justificación. Resignación, porque los pueblos, cuando tienen problemas, no son rebeldes. El que tiene que comer todos los días no puede permitirse el lujo de perder, por un acto de rebeldía, el puesto de trabajo. La rebeldía siempre ha surgido de aquellos que comían todos los días, ¡de aquí la gran culpabilidad de muchos intelectuales españoles, que comiendo todos los días bien del pesebre bien de su trabajo, no han sabido decir basta a esta situación de degradación!
“¡De aquí la gran culpabilidad de muchos intelectuales españoles que no han sabido decir basta a esta situación de degradación!”
La resignación… Una resignación que nace de la evidencia diaria, del paro que es cierto, de ese paro que dicen que se reduce porque la estadística dice que cuando una persona trabaja dos horas a la semana, ya no está parada. Una disminución estadística de los empleos a tiempo parcial, de las horas extraordinarias que se imponen pero que no se cobran, de la angustia de si mañana podré trabajar. Eso es resignación. Resignación que cae sobre un pueblo que se da cuenta además, o no se da cuenta porque no le gusta o no quiere verlo, o no le dejan verlo, que estamos yendo hacia atrás, que estamos llegando a cotas propias del siglo XIX, que aquella seguridad social para todos, que el tema del subsidio de desempleo va bajando continuamente, en contra de la Declaración Universal de los Derechos Humanos o de la propia Constitución.
Resignación que surge de la culpabilidad del propio parado. Uno de los éxitos entre comillas del sistema americano es conseguir que el pobre, el miserable, se sienta culpable de su situación. Es la filosofía calvinista, hija del protestantismo. Tú eres culpable de tu situación. No has sido capaz de triunfar. Esa es la filosofía de la sociedad americana, y si no has triunfado es porque tú eres el responsable. Esta sociedad da oportunidades a todo el mundo. Si tú no has podido hacerlo así, tú eres el culpable. Y entonces el oprimido, el pobrecito, el esclavo, se echa encima la responsabilidad de su situación. Es perfecto el dominio del poder. Un dominio del poder que ya no se basa en la fuerza, en la coacción, en la utilización de la Guardia Civil o del Ejército. Se basa en un dominio mucho más terrible, más duro, el dominio de la mente. Ese opio que cae desde los aparatos de televisor, ese opio que cae desde la sentencia de los tribunales, desde los discursos políticos, que va empapando la mentalidad de la gente y va diciendo calla, calla, calla… Porque si no callas puede ser peor. Esa es la resignación que se produce como consecuencia de sentirse ese parado que él es el autor de su situación, y aquel compañero que ha sido acusado de que cobró una vez indebidamente el seguro de desempleo, aquel miserable, ese es el culpable. No importa que los ladrones de alto copete sean exhibidos como figuras brillantes para enseñarle a los hijos como ejemplo a seguir, porque el miserable que ha estafado solamente un mes del seguro de desempleo es el culpable de todo lo que está ocurriendo. Eso es resignación. Resignación que surge de los medios de comunicación, y no se enfaden las cámaras, no va con vosotros, pero va con los que tienen el poder en vuestras empresas, va contra aquellos que optan por decirle al pueblo una parte de la verdad. Resignación que consiste en dar un credo único, decir todos amén a la competitividad, a la moneda única, estamos mejor que nunca, amén, amén, amén… Es el coro como una letanía, que va uniformando el pensamiento, que va haciendo seres totalmente iguales, como lo que describía Orwell que podía ser el futuro, en 1984.
“Un dominio del poder que ya no se basa en la fuerza, en la coacción, sino en uno mucho más terrible: El dominio de la mente”
Esa resignación, por tanto, es hija de una economía, de un sistema político que confunde muchas cosas. Una información que está haciendo surgir en nuestros universitarios, en nuestros institutos, en nuestras academias, en las escuelas básicas, la cultura del si o no, propia del ordenador. La vida está llena de colores, de tonos, y el lenguaje es mucho más vivo cuantas más cosas hay para ser descritas. Si o no. Blanco o negro, derechas o izquierdas. Consteste usted como el ordenador, afirmativo, negativo, afirmativo, negativo. Se busca ya, no el ser humano pensante capaz de la reflexión, de la duda o de la inquietud, se busca el esclavo sin pensamiento, y por eso no se quiere la historia, y por eso se desdeña la memoria, porque los seres humanos somos hijos de la memoria. Yo soy lo que soy porque viví con mis padres, mis recuerdos, mi historia, mis vivencias… Yo soy la actualización de todo un pasado que está vivo. Si me quitan la memoria soy un zombi, un muerto viviente, y queremos pueblos de muertos vivientes, que se estimulen por el ultimo partido del Barça-Madrid, que se estimulen con la última historia de tal o cual conde, o de tal o cual señora. Que digan en los corrillos, incluso en los parlamentos y en los lugares donde había que debatirse de los problemas, se cuenten chistes de la vida privada, para olvidar la tremenda realidad. Escapismo, droga, igual que la heroína, igual que la cocaína, droga, escapismo. Sedar el pensamiento, aniquilar el espíritu crítico y fomentar la resignación… Y frivolidad, mucha frivolidad. Y por tanto la política entendida como compra-venta de votos. No importa qué es lo que quiere el pueblo. Un pueblo al cual convenientemente se le va a decir lo que quiere, a través de determinados medios. ¿Más fútbol? Pues más fútbol. Es que yo pienso que… No, tú tienes que decir lo que le guste al pueblo, al cual yo mediante medios de comunicación finísimos, le voy diciendo qué es lo que le conviene. Pero yo represento un proyecto, yo quiero explicar mi proyecto, yo quiero dirigirme a mi pueblo, del cual formo parte, para decirle el punto de vista de nuestra organización. No, no, no, lo que conviene es que ganes votos.
“Sedar el pensamiento, aniquilar el espíritu crítico, fomentar la resignación, y frivolidad, mucha frivolidad”
Eso no está bien dicho. Tienes que ser respetable, tienes que hablar y decir lo políticamente correcto, el buen tono, como el chico de la burguesía del siglo XIX, niño eso no se hace, eso no se dice. Tú lo haces por bajo cuerda, porque todo debe permanecer como si aquí no ocurriera nada, es decir, la cultura de la hipocresía. Crear una sociedad hipócrita, que miente a sabiendas, que sabe que está diciendo algo que nadie cree, pero lo importante no es decirlo, lo importante es hacerlo pero que no se diga. Y ese cáncer va avanzando, degradando, corrompiendo y aniquilando las fuerzas para combatir, y esto es un camino sin duda dulce, es la muerte lenta, como se consume un brasero, como van muriendo aquellos que beben la cicuta, muerte que le dieron al gran Sócrates. Va durmiendo paulatinamente todo el organismo y se muere uno con la sonrisa en los labios, ¡pero muere!
Y el otro camino es la rebeldía. Pero la rebeldía no es un gesto altisonante, no es un grito, no es un insulto, no es una pedrada, no es una mala contestación. Es mucho más profundo. La rebeldía es un grito de la inteligencia y la voluntad que dice, y lo voy a decir en roman paladino, ¡no me da la gana de decirle que sí a esta actual situación! ¿Por qué? ¡Porque no quiero! Y me niego a decirle que sí, porque entiendo que puede haber otra situación, y por tanto yo no asumo esta podredumbre y no participo de ella, y lucho contra ella. Y esta actitud es una actitud intelectual. Y cuando digo intelectual no quiero hablar de universitarios, sino de la mente de cualquier ser humano. Es un posicionamiento que nace de la mente y del corazón, del fuego de querer cambiar, esta es la rebeldía fundamental. Lo otro son voces, son chillidos, son insultos, son graznidos, dale caña, circo romano… No, no, la rebeldía no es ni más ni menos que el posicionamiento con otros valores y la decisión de hacerle frente. Rebeldía para decir que no aceptamos que la competitividad y el mercado sean los que rijan los destinos de las sociedades, que entendemos que hay una Declaración Universal de los Derechos Humanos que tiene que cumplirse, y que eso significa sociedad de pleno empleo, donde el hombre y la mujer sean exactamente iguales, donde no haya marginados, y que costará mucho tiempo y mucho sacrificio, pero es hermoso el luchar, incluso morir por eso. Porque morir tenemos que morir, ¡muramos por lo menos luchando por un ideal noble y no consumiéndonos como un brasero!
“Porque morir tenemos que morir, ¡muramos por lo menos luchando por un ideal noble y no consumiéndonos como un brasero!”
Y esa rebeldía fundacional en cuanto a entidad humana, significa defender con esa suave ironía, con esa tranquilidad que el maestro Saramago hace, porque es una gloria verlo contestar a los periodistas con esa suave ironía, con esa tremenda dureza de fondo pero flexibilidad en el lenguaje, significa defender que hay valores que deben ser mantenidos… El hermoso valor de la igualdad. Como decía uno, la sangre es roja y todos la tenemos roja, no hay sangre azul, y además, como decía otro, todos los corazones, salvo alguna excepción, están a la izquierda. Por tanto, esa igualdad que hace que los seres humanos nazcan de la misma manera. Una igualdad esencial, no igualitarismo, y dignidad de la persona por ser lo que es, persona.
Y junto a la igualdad, la libertad. Pero hablar de libertad es algo muy grande, porque libertad es asumir que se tiene la conciencia libre, que no es lo mismo que libertad de conciencia. La conciencia libre significa que puedo decidir si yo tengo todos los elementos para formular mi decisión. Estoy bien informado, estoy bien formado, me alimento todos los días, tengo un techo donde guarecerme, tengo ropa que ponerme, y una vez que tengo mis necesidades más elementales satisfechas, yo puedo empezar a pensar para ser un hombre libre. Porque si yo tengo que buscar el trabajo trampeando como sea, poniéndome en la cola del paro, vendiéndome por cuatro perras porque tenemos que comer mis hijos y yo, yo no soy un hombre libre aunque mañana me permitan votar en la urnas. Yo voy movido por mi hambre, por mi necesidad de tener que venderme en todo momento para el trabajo.
Y junto a la libertad, el sentido esplendido de la palabra justicia. Y no hablo de tribunales de justicia. Hablo de eso tan sencillo de dar a cada uno lo suyo, que impere el derecho, que no haya distinciones, que todo el mundo sea dividido por igual rasero, el rasero de la ley. La justicia que consiste además en conformar una sociedad. La ley es la que puede hacer posible que conviva la gente en sociedad, mientras que la ley sea justa y se aplique con justicia a todos igual. Solidaridad… Es un mensaje que nos puede hermanar a todos, a todos aquellos que hablaban sobre el internacionalismo proletario, que sigue estando vigente. Aquellos que hablan de la hermandad de los seres humanos, y porque hacen referencia a sus creencias basadas en la teología de liberación, a otros que hablan desde otros supuestos de liberación humana, otras propuestas de liberación… De acuerdo. Solidaridad, que consiste en afirmar tranquila y serenamente, que no merece la pena luchar por banderas, que la única bandera es la bandera del planeta Tierra, y la humanidad es una sola raza, una sola y única raza, y que merece la pena luchar por ella.
Y esto es muy importante: Estar informado. Hay diferencia entre la noticia y la información. La noticia es una mercancía que se da para que se consuma; la información es un dato que se da para que la gente piense y a partir de ahí, extraiga sus consecuencias. Y desde la izquierda, hablar de austeridad. A mí particularmente me gusta esta palabra. La austeridad, palabra que vertebró un discurso de Enrico Berlinguer, aquel secretario general del partido comunista italiano que murió en la tribuna, hablando precisamente de austeridad. La austeridad en el sentido romano, mediterráneo… Austeridad no es miseria. Austeridad significa vivir dignamente, normalmente, no malgastar los recursos naturales, pooseer uno cosas, y no que las cosas le posean a uno. No ir constantemente atentando contra la naturaleza en un consumismo feroz. Austeridad significa tiempo libre para discutir y dialogar con los demás, para jugar, para hacer posible el amor entre seres que se conocen, para convivir en la calle, en la plaza, en el ágora griega.
Austeridad no es miseria, sino vivir dignamente. Poseer uno cosas, y no que las cosas lo posean a uno
Austeridad que significa que la mejor manera de vivir es tener relaciones con otro en un plano de igualdad, sintiéndose hombres y mujeres libres en una sociedad democrática. Austeridad que hace que nos miren a todos como seres humanos, y no por nuestra capacidad de consumo. Yo me niego como ser humano a que digan que soy un español que consume tantas salchichas o tantos coches al año. Eso no es la austeridad, eso es medir al ser humano por otro talante. Austeridad que significa, con otra palabra, sobriedad. Hablar de cosas concretas, hablar de cosas que son importantes. Incluso cuando se utiliza el lenguaje para crear belleza, para hacer pensar, como nuestro premio Nobel, se utiliza desde la sobriedad, porque las palabras cayendo en cascada, uniéndose, recreándose constantemente, hacen pensar, hacen conseguir nuevas ideas. Humanizan. Esa es la austeridad y esa es la sobriedad. Y a partir de ahí, es cuando comienza el discurso y la propuesta de una sociedad de pleno empleo, de desarrollo sostenible, de reparto del trabajo, es decir, el recurso rojo, verde, violeta, el discurso de la paz. ¡Paz! Y la paz no es la ausencia de guerra, la paz es por ejemplo que el día nueve estemos llenando Rota, porque quieren transformar la base militar en una superbase, violando el punto tercero de lo que acordó el pueblo español en referéndum, en 1986. La paz significa que mañana 1.200 hombres y aviones españoles que cuestan un dinero, no puedan entrar en la antigua Yugoslavia, porque no ha sido consultado a las Cortes Generales y porque se ha violado nuevamente el artículo 62 de la Constitución. Significa por tanto hablar de paz. Paz como justicia, por el entendimiento entre seres iguales que son capaces de razonar.
Los mecanismos son los de siempre: La movilización. ¿Qué es movilizar? Desde la izquierda, movilizar no ha sido sólo llenar las calles de gente, que también. Movilizar ha sido concienciar. Nosotros, los que queremos pensar por nuestra cuenta, existimos para perturbar a los demás. Si hay aquí algún creyente me dirijo a él para recordarle la frase que hoy explicaba en la universidad, cuando una persona, un compañero que era representante, parece ser, de la teología de liberación, me preguntaba, y le recordaba yo un pasaje del Evangelio. Decía mirad, una de las cosas que figuran en el evangelio, cuando le preguntan a Jesús de Galilea, tú que has venido aquí, ¿a traer la paz? Y dice, yo no, he venido a traer la guerra. ¿Y qué quería decir? He venido a concienciar, a perturbar. Nosotros no queremos gente tranquila, drogada, queremos gente inquieta. Venimos a perturbar, a agitar el cerebro, a mover conciencias. Existimos en la medida en que movilicemos el pensamiento. Como decía en aquella Iglesia del barrio del Naranjo de Córdoba: ¡Levántate y piensa! Es lo más revolucionario que he visto en mi vida, porque la rebeldía empieza aquí, en la cabeza, que dice ¡no sirvo, no me da la gana, no quiero estos valores!. Movilización que significa, por tanto, ese esfuerzo por pensar y por hacer pensar.
“Venimos a perturbar, a agitar el cerebro, a mover conciencias”
La característica fundamental de los grandes revolucionarios de la historia fue que hicieron pensar. La revolución la hicieron las gentes, las masas, los colectivos, pero el valor de ellos es el pensamiento que pusieron en marcha, es el concepto de la movilización, entorno a lo concreto, y con las alianzas de todo el pueblo. Por eso hacemos llamamientos, queremos unidad, pero no para repartirse sillones, sino para hacer programas de transformación. ¿Qué hacemos en el pueblo, qué hacemos en la comunidad autónoma, qué hacemos en España, qué hacemos en Europa? Alianzas. Alianzas entre gentes que coinciden básicamente, parece ser, por lo menos teóricamente, en que quieren cambiar el mundo. Pongámonos de acuerdo en que podemos cambiarlo ahora. Pero cambiar un sillón por otro, eso ya no es correcto, eso lo hacen los otros desde tiempo inmemorial.
Y por último la cultura. La palabra cultura viene de cultivo. Cultivarse, hacerse ser humano cada día más. La cultura no es saber muchas cosas. La cultura es captar todo aquello que la humanidad ha ido produciendo y que nos mueve desde el arte al estremecimiento, por degustar la belleza, a entender cómo la humanidad ha ido superando determinados problemas. Un hombre culto no es un hombre que esté rodeado de libros, que también puede ser. Un hombre culto es un hombre que mira al mundo con mirada independiente y libre. Un hombre culto puede ser un campesino de nuestras tierras. Cuando rebina, palabra que utilizan en mi tierra, está pensando, pero puede calcular las cosas, piensa como quiere, es un hombre que tiene un tipo de cultura. Y ese hombre que a lo mejor no sabe leer, le puede dar la mano a otro culto de la universidad que sabe más cosas, pero está en la onda de la cultura, porque ambos confluyen desde su sentido de hombres libres con capacidad para pensar. Y en fin, en el acto de hoy, donde ahora va tomar la palabra el maestro Saramago, y dicho con todo cariño, en el sentido de ejercicio de sencillez y de hondura. La voz de Izquierda Unida esta noche no ha hablado de programas. Hemos hablado, y os lo confieso, de lo que nos mueve a nosotros. No sé lo que ocurrirá en los próximos meses y los próximos años, pero la decisión de mantener este discurso es firme por nuestra parte. La vamos a seguir manteniendo, no la pensamos cambiar”.

¿cómo se forja una ideología política?

Hay un sencillo axioma que no falla: "El sistema no es perfecto" Es decir tiene fallos.
Es obvio que el actual sistema humano de organización económica, social, política y sindical no es perfecto.

Ser consciente de ello y querer cambiarlo es el principio de toda ideología política. Pero los fallos son tantos que no creo que ninguna persona pueda abarcarlos todos y por ello en cada discurso político, debate o charla de café observarás que cada interlocutor es consciente algunos de esos fallos y no todos son conscientes de los mismos. Dependiendo de la situación personal y social de cada ciudadano, éste verá más unos u otros fallos, y es muy típico que debido a esto, dicho ciudadano vaya simpatizando con la ideología política que más se preocupe por éstos problemas.

No solo vale con ver los fallos, sino que también hay que saber porqué existen. Y ese es el segundo paso para forjar toda ideología política, ya no vale solo con observar, hay que informarse bien, tanto con la prensa como con libros de teoría política, filosofía etc
En este caso es muy importante ser abierto a muchas opciones ya que para los mismos problemas muchas teorías tienen distintas explicaciones. Y sobre todo hay que tener especial cuidado en el terreno de la economía ya que aún se está especulando con el porqué de muchos problemas.

Y en tercer lugar y esto es lo más difícil, hay que encontrar soluciones a esos problemas, a esos fallos. Toda ideología es inútil si no ofrece solución o alternativa a los fallos del sistema. Pero en este punto hay mucho problema, porque muchos teóricos dan una buenísima explicación a ciertos problemas y después dan una mala solución (o que era buena en su momento pero ahora ya no tiene cabida) y esto lo digo para todos, Marx dio una gran explicación a ciertos problemas, pero la solución que dio para solucionarlos echa a muchos para atrás para aceptar la explicación marxista del porque de ciertos problemas. Y eso mismo podría decirlo para los anarquistas o para otro tipo de teorías políticas. Un gran ejemplo de encontrar buenas soluciones a los problemas actuales es la socialdemocracia o el comunismo parlamentarizado (No el Psoe, esos no son socialistas),  que con explicaciones relativamente antiguas dan soluciones realmente modernas, es el caso del socialista francés Hollande que con teoría marxista ha hecho un programa político tal que así:

1. Subida de impuestos para los millonarios: el tipo máximo del IRPF será del 75% para las rentas por encima del millón de euros al año.
2. Rebajar la edad de jubilación desde los 62 a los 60 años (para los trabajadores con 41,5 años cotizados).
3. Subir el salario mínimo por encima de la inflación. Ahora es de 1.200 euros al mes.
4. Derogar la subida del IVA que preparaba Sarkozy.
5. Que las rentas del capital paguen lo mismo que las rentas del trabajo.
6. Legalizar el derecho al matrimonio y la adopción de los homosexuales.
7. Que las empresas que se lleven sus fábricas fuera de Francia tengan que devolver las ayudas públicas recibidas.
8. Pedir a la UE una reforma de los estatutos del BCE para que el crecimiento y el empleo sean también un mandato prioritario en la política monetaria y que el banco central pueda prestar directamente a los estados. Poner en marcha los eurobonos. Apoyar la creación de una tasa a las transacciones financieras.
9. Crear un banco público de inversión para el desarrollo de las pequeñas empresas.
10. Reducir la producción de electricidad a través de energía nuclear del 75% al 50% para el año 2025, cerrando las centrales más anticuadas, y potenciar las energías renovables.
11. Cambiar la ley Hadopi contra las descargas en Internet. Buscar un modelo que concilie los derechos de los creadores y el acceso a Internet fácil y seguro.
12. Reformar la Constitución para incluir en ella los principios de laicidad y la separación entre Iglesia y Estado.
13. Rebajar un 30% el sueldo al presidente de la República y a sus ministros.
14. Que los responsables de la televisión y la radio públicas dependan de una autoridad independiente del Gobierno.
15. Subir el sueldo a los médicos de la sanidad pública.
16. Construir 2,5 millones de viviendas de protección oficial para estudiantes y rentas bajas durante los próximos cinco años.
17. Rebajar los sueldos de los directivos de las empresas públicas.
18. Limitar la acumulación de cargos públicos.
19. Derecho a voto en las municipales para los extranjeros que vivan en Francia desde hace más de cinco años.
20. Contratar a 60.000 nuevos profesores.
21. Regular la eutanasia.
22. Subida del 15% en el impuesto a la banca.
23. Prohibir las stock-options, excepto para empresas recién nacidas.
24 Prohibir a los bancos tener sucursales en paraísos fiscales.
25. Obligar a que la banca de inversión –la especulativa– y la de ahorro –la de las libretas y créditos– estén separadas.
26. Multas para los partidos políticos que no respeten la paridad entre mujeres y hombres.
27. Los políticos condenados por corrupción quedarán inhabilitados por diez años.
28. Aumentar las ayudas para las familias con hijos en edad escolar.
29. Subir el impuesto de sucesión y el de patrimonio.
30. Retirada de las tropas en Afganistán.

Y para terminar mi entrada:

El 15M es un claro ejemplo de cómo formar una nueva ideología, primero agrupó a todos los ciudadanos sin discriminar para saber porqué estaban indignados y saber cuales eran todos los fallos que veían en el sistema. Después en asambleas pretendieron encontrar el porqué y como solucionarlo.