El conocimiento no es es un
archipiélago de islas aisladas, separadas unas de otras, sino que es una unión de todas ellas formando un gran
contiene, al estilo de la antigua Pangea, donde las únicas
divisiones posibles serían meramente artificiales, cual frontera entre
dos países.
Puede que cientos de años atrás la existencia de estas divisiones no
solo pudiera haber sido útil, sino incluso podría haber llegado a
parecer real. Pero el avance de la tecnología y del conocimiento, han
debilitado esa creencia y han fusionado las diferentes disciplinas
involucrando unas con otras hasta el punto de crear campos del
conocimiento muy diversos.
Todas las ciencias buscan en base lo mismo, la verdad: Unos en lo
vivo, otros en lo inerte, unos en la naturaleza más lejana al ser humano y
otros en el propio Hombre. Pero la ciencia no solo tiene que estar unida
en la teoría, sino también en la práctica, en la investigación y el
desarrollo, en las aplicaciones y en la trasmisión de los nuevos descubrimientos.
Pero jamás debemos olvidar que no solo los científicos son importantes para la ciencia:
¿De que sirven los nuevos conocimientos si no hay maestros que se los enseñen a las nuevas generaciones? ¿Y que sería de la ciencia sin los grandes filósofos estudiosos de la epistemología? ¿Como podría desarrollarse la ciencia en una sociedad desectructurada y caótica?
Pero hay un axioma que está por encima todo eso, y es que la verdad no puede ser exclusiva, la verdad ha de estar abierta a toda la población, independientemente de su situación económica política y social y si no se cumple esto, todo el esfuerzo de la ciencia será en vano. Ya que la ciencia es el estudio de la verdad universal, también universal debe de ser el derecho a conocerla. Y esta es, y ha de ser siempre, la labor de la universidad pública.
Tristemente parece que hay poderes en este país que no lo ven así. Y lo demuestran cuando intentan subordinar el conocimiento a la rentabilidad económica, lo demuestran cuando proclaman que el único conocimiento útil es aquel que nos puede suponer un retribución, lo demuestran cuando nos sugieren que estudiemos aquellas carreras que nos puedan dar un trabajo y no aquellas que nos gustan, lo demuestran cuando permiten a las empresas tomar decisiones sobre la universidad de acuerdo a sus intereses y lo manifiestan en forma de anteproyectos de ley o ruedas de prensa.
Por tanto hago a un llamamiento a todos los campos del conocimientos, a todas las Universidades y a sus universitarios a que se unan: Por el progreso y la defensa,
tanto de la investigación, como del conocimiento, y la universidad. Y más aún en estos tiempos que estamos sufriendo el
desmantelamiento y el recorte por parte del gobierno en campos tan
importantes para nosotros como son la inversión I+D+I y la educación
pública.